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PUNTA DEL ESTE.- Cambia el contorno de la ciudad, caen viejas casas, crecen complejos en varias zonas, las fronteras se expanden. El principal balneario uruguayo ha crecido y no tiene freno. Primero fue el desarrollo con la península como centro; luego, La Mansa y La Brava; más tarde, la búsqueda de espacios hacia el Este, y últimamente la reconversión de grandes mansiones en complejos residenciales. Impresiona ver la cantidad de desarrollos inmobiliarios.
El auge de la construcción en Uruguay no se limita a Punta del Este y Montevideo; Colonia no se ha quedado atrás. El crecimiento exportador ha sido tan vigoroso, que el problema para las empresas fue y es conseguir mano de obra calificada y en cantidad suficiente.
Las reglas para los inversores establecen que hay que conocer el momento justo de entrar a un mercado, y también el de salir. Eso es lo que determina la ganancia. Y el auge constructor de los últimos años ha determinado que muchos se pregunten si la tendencia de crecimiento de precios seguirá en alza o si se ha llegado a un techo. Los que hace un año hicieron ese cálculo y tomaron decisiones de cautela y espera, hoy se lamentan de la ganancia que podían haber hecho si hubieran entrado al mercado y ahora vendieran, o mantuvieran esos activos en carpeta a la espera de mejores oportunidades.
Los que dudan en invertir y se quedan con su capital en dólares sufren tiempo después viendo cómo sus ahorros perdieron valor y cómo en el mismo tiempo las propiedades siguieron valorizándose. Eso lleva a la misma pregunta, pero que se va postergando: ¿sigue siendo conveniente entrar en el negocio? La tendencia de estos últimos años indica que el mercado inmobiliario ha ido de la mano de otras variables.
Por ejemplo, el tipo de cambio se mantuvo estable o incluso bajó, y aun cuando el gobierno procuró que el equipo económico interviniera en el mercado para mejorar la competitividad (o para evitar que empeorara), el efecto fue temporal y poco duradero. También, el ingreso de capitales, el boom exportador, la depresión del dólar, la presión alcista para monedas de países emergentes, todo eso confluyó para que los uruguayos tuvieran un incremento constante de sus ingresos medidos en dólares, lo que reforzó la capacidad de compra de electrodomésticos, de automóviles y? de casas.
Presión interna por el incremento de salarios y de otros ingresos en términos reales, por un lado; presión externa por ingreso de capitales, tanto de argentinos como de brasileños y de inversores extra región que se entusiasmaron con los negocios de Real Estate en Uruguay, por el otro. No hay signos de cambios ni en lo externo, ni en lo interno, aunque no tiene que haberlos para que se produzcan inesperadamente. Pero aunque los precios hayan crecido mucho, los inmuebles en Uruguay siguen generando interés, atracción, y negocios concretos.
El presidente José Mujica, antes de asumir el cargo, habló en este balneario para centenares de empresarios y ejecutivos de negocios, los invitó a apostar por Uruguay, y dijo que el país es bueno no sólo para invertir sino para vivir. Y esa calidad de vida de Punta del Este, Montevideo, Colonia y otras ciudades sigue siendo un imán para los inversores..
Fuente: La Nación





























